El conocimiento sexológico. La sexología en el siglo XXI. (Parte III).
Nos encontramos en un momento de mudanza permanente y convivencia intergeneracional tanto en los espacios de trabajo como en los de ocio.
El cambio de paradigma de lo analógico a lo digital enriquece nuestras relaciones personales y laborales aportando enseñanzas por medio de un diálogo que atraviesa diferentes generaciones.
La actual modernidad es volátil e incierta y más que nunca nos vemos confrontando la incertidumbre en nuestra vida emocional.
Las redes sociales reales y virtuales amplían nuestras posibilidades de conocimiento y elección a la vez que dispersan la atención en multiplicidad de focos.
El margen amplio de libertad que nos ofrece la sociedad digital, también nos obliga a pagar el precio de la inseguridad ontológica al haberse reducido los rituales predecibles; deriva desarrollada en profundidad por la socióloga Eva Illouz en su obra «El fin del Amor»
La esperanza de vida se ha alargado (España es uno de los países más saludables de Europa) y además parecemos más jóvenes que las personas de nuestra misma edad de décadas anteriores, es decir, existe un decalaje entre la edad biológica y la cronológica.
Con el incremento de la longitud vital y el mejor estado de nuestra salud, la esfera sexual y las relaciones afectivas tienen una relevancia a más largo plazo que en otras épocas.
En términos generales, en el siglo XXI nos cuidamos más, prestamos atención a nuestra alimentación, tratamos de tener hábitos saludables e intentamos crear vínculos con personas afectivas y enriquecedoras.
La sesión sexológica en los tiempos que vivimos, versa no sólo sobre las dificultades en la vivencia de la propia sexualidad, sino que también presta atención a la transformación personal y el crecimiento erótico.
Lo cultural y biológico son indisociables, más que nunca sentimos cuan evaporable es el momento presente, lo que nos lleva a tomar consciencia de estar en CONSTRUCCIÓN.
La sexualidad se ve impregnada por los signos de la época que nos toca vivir, y es una buena noticia que le dediquemos atención.
Cada vez más personas solicitan asesoramiento sexológico y deciden recorrer un camino de exploración para saber qué les gusta, qué está en consonancia con sus valores y en el momento presente cómo quieren vivir su YO sexuado.
En La ERA DE LAS PERSONAS, muchas actividades que tradicionalmente realizábamos de forma presencial ahora se llevan a cabo en diferido, no sólo es posible trabajar con un portátil en la terraza de un paseo marítimo sino establecer relaciones amistosas o de corte romántico con muchos kilómetros de por medio.
Estas innovaciones aumentan la productividad, permiten desarrollar la creatividad – muy necesaria en los procesos de seducción – y reducen los costes al no necesitar que las personas se encuentren físicamente en el mismo lugar, pero … ¿en realidad reducen el coste emocional los idilios digitales?, ¿qué establecemos vínculos o contactos?, ¿soporta el peso de la realidad corpórea el affair digital?
El avance tecnológico nos obligará a incrementar la capacidad de aprender sobre la marcha (learning on the fly) y a trabajar la flexibilidad con el fin de adaptarnos a los modos de relacionarnos que ya están ocurriendo.
Aunque siempre hemos vivido en un mundo sin garantías, lo analógico nos permitía transitar con más comodidad la incertidumbre, proyectar un futuro, deducir con menor margen de error los significados de un cortejo, sin embargo, en lo digital no hay reglas claras y las interacciones pueden tener diversas connotaciones, lo que a veces deriva en un mayor choque emocional.
Es indudable que hoy por hoy seguimos necesitando que nos acaricien y como seres sexuados estamos capacitados para el ARS AMANDI cuya expresión íntima reside en los encuentros privados entre los amantes.
El arte de amar presenta una cualidad atemporal al ser inherente a la condición humana y por lo tanto está en constante evolución sin que sea posible desligarse de la cultura.
Los soportes digitales permiten tejer los hilos de la comunicación e inflamar el deseo, pero por el momento no sustituyen el abrazo, la caricia , el beso ni el encuentro .

