El conocimiento sexológico. El fin de siècle” (Parte I)
El inicio de la sexología como área de conocimiento se sitúa en el siglo XIX, época sustanciosa marcada por la paradoja en torno a la sexualidad.
La sociedad decimonónica oscila entre el legado judeocristiano y la fascinación por las zonas brumosas del sexo no asociadas a lo reproductivo.
Los médicos eran los únicos investidos con la autoridad para acercarse al mundo de EROS sin formar parte de la perversión.
Dentro de la medicina, la psiquiatría todavía no está en posesión de la credibilidad científica , al considerarse un corpus teórico interpretativo
El médico Havelock Ellis vivió a caballo entre los siglos XIX y XX y fueron muy importantes sus aportaciones, para él las desviaciones en la sexualidad son una cuestión estadística y por tanto de distancia con respecto a la MEDIA.
Su enfoque es muy novedoso teniendo en cuenta el contexto histórico, se aleja del concepto patológico analizando el comportamiento sexual con otra lente desde la que observa que lo más frecuente en la naturaleza es la diversidad.
En esta época y muy especialmente en el fin de Sicle aparece la New Woman, figura amenazante en el imaginario masculino al subvertir el canon doméstico de “ángel del hogar”. La obra de Erika Bornay «las hijas de lilith»,describe la iconografía como modelo artístico pictórico y literario de la Femme emergente.
Esta NUEVA MUJER que sale de los confines domésticos, acentúa con su atractivo fuera de la norma el conflicto sexual en la sociedad victoriana.
La polarización sexual decimonónica encontrará su reflejo en las obras pictóricas de la corriente Prerrafaelita, cuyo máximo exponente es el pintor Dante Gabriel Rosetti.
En su obra aparece retratada la mujer sensual e inquietante, embrión de lo que acabaría siendo la Femme Fatale, fantasía suprema en la mitología masculina del hombre de esta época.
El movimiento filosófico que permeará el arte será el simbolismo, concediendo valor a la ESENCIA de las cosas en detrimento de la descripción objetiva.
EL SÍMBOLO representa y encierra el concepto oculto en los objetos.
Las flores son un ejemplo de elemento simbólico que aparece con frecuencia en las pinturas de este movimiento artístico, contando de un modo velado el carácter de las mujeres representadas.
El lenguaje de las flores será la comunicación criptológica en la época victoriana; la orquídea amarilla expresa erotismo, los claveles rojos fascinación, la caléndula dolor y remordimiento.
La interpretación y estudio de la sexualidad ocupará dos espacios: el científico, teniendo cómo objeto de análisis la FUNCIÓN, y el artístico transfiriendo la oscuridad del deseo en pinturas y obras literarias como “Las flores del mal “de Baudelaire.

