HIPNOS

El lenguaje nos capacita para expresar por medio de la palabra verbal o escrita pensamientos y sentimientos. Es lo que nos convierte en seres sociales e interdependientes en relación con los otros.

Poder hablar y escribir lleva implícito un sistema de signos que dan nombre a los objetos. Un significado es todo objeto que ha recibido un signo. El signo pertenece al ámbito de la semántica.

El símbolo concierne a otro orden, es el aspecto inconsciente o la contraseña que encierra un objeto. Tiene más que ver con la ausencia que con la presencia.

Pongamos como ejemplo la luna; el signo define al satélite terrestre que refleja la luz del sol, su simbología alude a la naturaleza emocional.

El sueño está repleto de símbolos que hablan del aspecto inconsciente de un suceso. En su tejido hay deseos, impulsos e intenciones no manifestadas de un modo explícito. La imagen simbólica actúa de ecuación metafórica, equiparando el símbolo con lo simbolizado en virtud de una analogía. Volviendo al ejemplo anterior, la fase de cuarto creciente lunar simboliza la apertura hacia una mayor sensibilidad, la semejanza se encuentra entre el progreso del estadio lunar y la disposición a sentir.

Por las noches todos nos volvemos poetas, la metáfora es una constante en el material con que se entrelaza el sueño.

En el contenido onírico aparecen arquetipos; imágenes ligadas a la emoción que tienen una interpretación subjetiva vinculada a un individuo concreto. Según Jung el propósito de los sueños es la reconciliación de aspectos opuestos dentro de la psique logrando la integración. Los personajes arquetípicos contienen valores que la consciencia precisa para lograr el equilibrio de energías.

Los sueños son una oportunidad para el florecimiento, nos permiten observar facetas de nuestro yo como si estuviéramos en una habitación llena de espejos. El reflejo desde diferentes ángulos da cuenta de aspectos distintos que no emergen fácilmente en la vigilia. Pueden ser potencialidades que nos impulsan a la acción.

El sueño es indómito, sencillamente ocurre. Cuando recordamos lo soñado, inevitablemente no somos del todo fieles, manufacturamos el relato con las palabras. El recuerdo en ocasiones es fragmentado y además otorgamos significados desde la consciencia al tratar de reproducirlo una vez despiertos.

Aun así, es interesante observar las configuraciones que hacemos del relato soñado: los sonidos, las luces, la captura del espacio y los personajes del sueño. Somos nosotros mismos simbolizando. Tenemos todos los papeles del reparto.

 El relato es más poderoso que la historia. La simple narración de la historia es lo objetivo. Lo interesante es lo que hay por dentro, el peso del material inconsciente.

Un aspecto interesante en el territorio escurridizo de lo onírico, son las intuiciones, atajo cognitivo que también acontece fuera del sueño. Nunca se trata de un fenómeno deliberado, todo lo contrario, es súbito, no se enreda en detalles. En una gota aparece condensado lo que hay que saber, lo relevante.

Conviene distinguir la imaginación del sueño; ambos se encuentran en los actos creativos. Sin embargo, la imaginación y sus fantasías son siempre irreales. El sueño en cambio es real, constituye la riqueza del inconsciente. No deja de ser información que registramos sin darnos cuenta y la depositamos en el backstage de la conciencia, para luego manifestarla en los sueños. La fantasía es inventada por la maquinaria de la imaginación, el sueño no podemos inventarlo.

Tiene mucho sentido que se confundan términos que desde la mitología clásica presentan fronteras no muy nítidas. Hipnos es el sueño, hijo de la noche (Nix) y hermano gemelo de la muerte sin violencia (Tánatos). En el arte, Hipnos es representado como un joven desnudo con alas en los hombros o en las sienes.

Hipnos se vincula con Pasitea, hermosa mujer que personifica los estados alterados de la conciencia. Sus hijos son los Onirios; los tres más conocidos son Morfeo, Fantaseo, y Fobetor .

Morfeo ayuda a Hipnos a mantener el silencio de la noche e introduce imágenes antropomórficas en los sueños, Fobetor es el que da miedo y Fantaseo es el artífice de los objetos procedentes de la naturaleza en el espesor onírico.

A nivel coloquial con frecuencia decimos “mi sueño es…”, no en vano los deseos aparecen transfigurados en imágenes oníricas. Sobre todo, los deseos que no aceptamos en nuestra vida de vigilia o que no hemos llegado a desentrañar. En el psicoanálisis clásico, Freud habla de los deseos reprimidos en el sueño, para Lacan el sueño es un modo de desvelarse, una lectura de lo que no podemos nombrar. El planteamiento de Freud alude al ocultamiento de anhelos tras el manto del sueño y Lacan trata lo onírico como el lenguaje que traduce la vida. En la perspectiva junghiana, el sueño otorga la oportunidad de reducir las rigideces avanzando en el proceso de individuación, una puerta al conocimiento.

Al fin y a la postre, elementos de la vigilia – muchos de ellos registrados sin que seamos conscientes -, junto con recuerdos y anhelos, se mezclan en el telar del sueño fabricando una miscelánea que nos retrata desde un ángulo inimaginable en nuestra vida consciente       

Retomando los relatos que conforman la cosmovisión griega y su relación con el mundo onírico, Dioniso es el arquetipo de las ganas de vivir con intensidad, cultivarlo implica estar en el presente. El baile y el erotismo conectan con cualidades como la espontaneidad y el placer de la fusión. También se relaciona con el exceso y el abandono a la gratificación.

Lo apolíneo, viene del dios Apolo, nos habla de cualidades como la intelectualidad y el equilibrio. Representa el pensamiento y la mesura, es etéreo.

La desintegración entre los dos polos hace difícil compatibilizar la luz y la sombra existentes en todo ser humano. Nietzsche desarrolla esta contradicción en su obra “El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música”, contrastando la belleza de lo elevado con la sensualidad desatada, orgiástica.

La sexualidad según el paradigma de Jung es el impulso de fusión con el otro. Arquetípicamente Eros es el gran vinculador a través del placer carnal. El sueño de contenido sexual, puede ser un llamamiento a la sensación de totalidad en la comunión.

En cierto modo, estas cuestiones aparecen reflejadas en la novela Relato soñado del escritor vienés Arthur Schnitzler (1862-1931). Fridolin, un joven médico de clase acomodada vivirá una suerte de acontecimientos situados fuera de su existencia burguesa, confrontando la faceta responsable y apolínea de médico vocacional, con el lado dionisíaco, soterrado en la mazmorra  de su humanidad.

 A lo largo del peregrinaje iniciático, se deja arrastrar por un impulso primitivo hacia aventuras con aroma de peligro. Prostitutas, nínfulas, mujeres hermosas desnudas en rituales de carnaval… un universo rocambolesco, a caballo entre el sueño y lo que venimos llamando vida real.

El relato de Arthur Schnitzler es también un estudio interesante sobre el matrimonio de largo recorrido y la extrañeza que causa el lado sombrío del compañero de vida. Penumbra colindante con unos apetitos y una sexualidad que hasta entonces estaban vedados por los convencionalismos. Tanto Fridolin como su esposa Albertine quedan sobrecogidos el uno por el otro. Ambos han revelado deseos nunca sospechados. Solo les queda la aceptación de su existencia compleja para poder seguir juntos.

-¿Qué vamos hacer Albertine?
Ella sonrió, y tras una breve vacilación, repuso:
-Dar gracias al destino, creo, por haber salido tan bien librados de todas estas aventuras…de las reales y de las soñadas.

Continuemos hablando de sueños , si te apetece puedes visitar la sección de relatos y sumergirte en» EL FONDO»

2 comentarios en “HIPNOS”

    1. Muchas gracias Dieter por tus palabras. Celebro que te haya gustado el relato. Tanto las entradas como los relatos están escritos con mucho entusiasmo y ganas de aportar información, así como de ayudar a quien lo necesite dentro de un espacio terapéutico.
      A través de la página estaré encantada de recibir tus comentarios y por supuesto con mucho agrado responderte.
      Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.