«De cuando algo escuece y se convierte en acción«
Impulso: fuerza que hace moverse a un cuerpo.
Dejarse llevar por el impulso abre la posibilidad de abordar experiencias nuevas que un análisis minucioso boicotearía por medio de las objeciones. Existe un dicho que lo resume con claridad: “la reflexión es enemiga de la acción”.
No siempre se puede andar midiendo lo que hacemos e incluso diría que no todo tiene que tener la medida exacta, hay veces que el cuerpo te pide no ser tan bien comportado. Existe una larga distancia entre la irreflexión y sacar los pies del tiesto alguna vez.
Actuar ante una necesidad sofocada que pugna por no esconderse, es saludable aunque el resultado no concuerde con la idea que los demás tienen de uno mismo.
Dejarse llevar por el empujón con valentía, sobre todo cuando la discreción, la dulzura y la humildad han sido las consignas validadas.
Si nunca se protesta, si la medida siempre se ajusta a la convención ¿dónde quedamos en realidad? Quedamos en el lugar del resentimiento y de las conversaciones internas, regurgitando la frustración; frustración por adocenarnos en la medianía “adecuada”, sin haber intentado de verdad las cosas.
La impulsividad es un sustantivo con muy mala prensa, de inmediato nos conduce a la falta de reflexión. Es cierto que no calibra y se convierte en acto.
La pregunta sería: ¿quién dice que no podemos meter la pata alguna vez?
Tras la corrección, la simpatía metódica y la pulcritud muchas veces hay miedo a no gustar y falta de asertividad. Se necesita entrenamiento para exponer un punto de vista controvertido o hacer lo que se desea, sin justificarse y sin que tiemble el pulso.
Las personas en exceso complacientes tienen dificultades para confrontar sus valores, para irse con soltura; les falta ligereza, tras el rigor y la cautela hay un no sentirse aceptado que tratan de paliar por medio de la autoexigencia.
Es un buen avance en el aprendizaje, rebajar la dosis de buenas formas y atreverse con algo que contradiga la imagen aceptada en los entornos sociales y familiares.

