Relatos Las Bacantes

FANTASÍA

Niña, ¿quieres dejar de soñar despierta y ponerte a hacer algo útil?, no hay quien pueda contigo!, todo el día fantaseando.
No sé sí a ustedes les resuenan frases de este tipo; en mi infancia y adolescencia era muy habitual escucharlas. Siempre he sido calificada como fantasiosa y soy consciente de que dispongo de una imaginación fértil.

Los motores de la imaginación son el deseo, la curiosidad, la intriga, el tedio, un proyecto; factores motivacionales relacionados con la creatividad y el crecimiento personal. No es tan mal asunto, creo yo, atesorar una despensa de fantasías.

En el ámbito de la sexualidad, la fantasía es clave. Constituye una forma de conocimiento, espolea el deseo y la excitación sexual. En algunas personas, el orgasmo acontece al tirar del hilo de una fantasía durante el juego erótico.
Es muy interesante también su función como ensayo de conductas que no hemos practicado, especialmente si existe algún bloqueo.

En el reino de la fantasía TODO ESTÁ PERMITIDO, no interesa la censura. Nuestro imaginario nos deleita con situaciones estimulantes. Por un rato, encarnamos una faceta que no tiene lugar fuera de la imaginación.

Las fantasías pueden surgir de modo espontáneo o las podemos crear partiendo de recuerdos, lecturas y anhelos.
Deseo y fantasía se retroalimentan. Para que el deseo sexual esté presente en la vida, cultivar la fantasía es fundamental. Pensar en el sexo, mejora sin duda la vida erótica.

Lo que fabricamos en nuestro interior, no implica que lo queramos reproducir en la realidad, aunque nos excite. Por otro lado, hay deseos que nos encantaría satisfacer, y al no estar al alcance nos servimos de la fantasía, algo por cierto muy sano.

La vida está repleta de límites y normativas a cumplir frustrando la concreción del mundo imaginario. Es posible fantasear con lo inmoral y con aspectos en contra de nuestro sistema de valores. Delitos, toda clase de extravagancias pueden ser representadas en el lienzo artístico. No hay nada malo en ello; su carácter estimulante sólo concierne a la energía erótica.
La lealtad y las normas pertenecen al mundo real, la fantasía es íntima y subjetiva, no atañe al BIEN Y al MAL, sólo a las emociones y los deseos.

¿De qué modo sería posible si no, la literatura en cualquiera de sus formas?, ¿de dónde procede la creación artística? .Cuando disfrutamos de un relato, es preciso que hagamos una suspensión de la incredulidad. Un pacto entre escritor y lector que permite entrar en el juego.

¿Cuántas veces hemos deseado que el villano del relato saliera impune ?…infinidad de veces . La moralidad no coincide con la ficción necesariamente.

Otra cuestión es la receptividad hacia esa forma de arte cuando llega a nosotros. En el caso de los niños y adolescentes , la capacidad cognitiva y el desarrollo individual, son factores decisivos para saber sí una manifestación artística o un producto cultural es adecuado para ellos. No confundamos el erotismo con la educación sexual .

¿Cómo cultivar la fantasía?

La lectura de contenido erótico es muy recomendable. Todo aquello que es sugerido, obliga a trabajar la imaginación, constituyendo la mitología personal.
Por el contrario, la pornografía no deja espacio a la imaginación. El material pornográfico, al explicitar la carne, conduce directamente a desencadenar la respuesta sexual. Tiene otra finalidad.
LO QUE NO SE MUESTRA, es lo que nos hace imaginar.

La escritura, aparte de ser una herramienta terapéutica como vehículo de expresión emocional ; es también un medio excelente para fantasear. La creación del relato suscita escenarios y personajes que involucramos en la mente, como en un teatro privado. Requiere dejar las estructuras rígidas y darse permiso para adentrarse en otro lugar.
Es importante manejar dos elementos incómodos que surgen en el proceso creativo: la censura y la autocensura. No es posible agradar a todo el mundo, ni es en absoluto necesario. Por otro lado, la inteligencia del lector con el que resuena el relato, entiende perfectamente el código narrativo siendo posible entregarse honestamente.
Se necesita confiar, lo contrario conlleva a controlar lo que nos dicta la imaginación. En el control no hay honestidad.

A propósito de penetrar en otros lugares, te invito a una fiesta especial. Creo que no te dejará indiferente. Toca la puerta, serás bien recibido al interior de «Las Bacantes». Busca en la pestaña de Relatos.

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