La sexualidad en la menopausia (I)

Cuando hablamos de menopausia nos estamos refiriendo a un concepto que se define de manera retrospectiva, cuando ha discurrido un año desde la última menstruación.

La edad media en España se ubica en torno a los 51 años, existiendo previamente una antesala variable, entre 5 y 10 años, denominada perimenopausia.

Antes de continuar me gustaría dejar muy claro que la menopausia es una situación fisiológica no un diagnóstico. Ahora bien, el descenso de hormonas que se produce predispone a la aparición de patologías, otro asunto diferente aunque claramente interrelacionado.

Los ovarios son unas glándulas con doble función: producen ovocitos ( función exocrina) y producen hormonas que actúan en todo el organismo con independencia de la reproducción (función endocrina).

Los folículos ováricos ( estructuras conformadas por capas de células que contienen un ovocito), van reduciéndose progresivamente, a la par que la producción de estrógenos, progesterona y testosterona.

La menopausia marca el fin de la vida reproductiva de la mujer, pero en absoluto el fin de su vida sexual. Es importante prestar atención a los cambios que se van a ir produciendo, ya que disfrutar de la sexualidad lleva implícito tener una buena salud sexual.

La salud sexual atañe al bienestar físico , mental y social en relación con la sexualidad, es importante no descuidar y fijarse en lo que va aconteciendo en el cuerpo.

¿De qué cambios estoy hablando en relación con la menopausia y perimenopausia?,¿porqué pueden afectar a los encuentros eróticos y cómo pueden repercutir en diferentes prácticas sexuales?

La mayor cantidad de receptores de estrógenos se encuentran en la vagina, el tracto urinario y la vulva, veamos qué sucede.

Paulatinamente se va produciendo un adelgazamiento de la pared vaginal y una disminución de los pliegues internos que favorecen la elasticidad . Los vasos sanguíneos se vuelven más finos afectando a la lubricación, y en algunos casos dando lugar a síntomas como sequedad y picor.

Los lactobacilos predominan en la flora vaginal durante la etapa fértil manteniendo un PH ácido, ayudando a proteger la vagina de infecciones. Con el declive hormonal disminuyen las colonias de lactobacilos y el PH se eleva, dando paso a otros microorganismos procedentes del tubo digestivo y de la piel.

La piel de la zona vulvar también experimenta una adelgazamiento y una pérdida de elasticidad, que se objetiva en la disminución de grosor de labios mayores y menores y en la retracción del glande clitorídeo.

Se ha observado una respuesta menos eficaz del sistema inmune en el tracto urinario, y una mayor tendencia a padecer infecciones de orina.

A todo este conjunto de síntomas y signos se le conoce como síndrome génitourinario.

No todas las mujeres desarrollan síntomas aunque es muy frecuente, ni lo hacen en el mismo momento ni con la misma intensidad, pero fijémonos en algunos datos interesantes del estudio REVIVE , efectuado con mujeres españolas: el 81% de las mujeres refieren sentirse mal por el adelgazamiento de las paredes de la vagina, el 25% presenta dispareunia (dolor en el coito, al introducir juguetes sexuales y en la exploración ginecológica), el 24% presenta irritación vaginal y el 6% aumento de la sensibilidad vaginal.

 El síntoma considerado más molesto en el 74% de los casos del estudio es la “dispareunia” al tomar contacto con el introito ( entrada de la vagina) y la parte más externa del canal vaginal. Se produce por movimientos repetitivos y prolongados en esa zona.

La sequedad vaginal y la dispareunia afectan al 40% de las mujeres postmenopausicas españolas. En ocasiones, ante la intensidad del dolor se contrae involuntariamente la musculatura perineal, manifestándose como defensa cada vez que se intenta mantener relaciones sexuales, esta situación que tiende a cronificarse se denomina vaginismo, y puede resolverse con la ayuda adecuada.

Por supuesto no todas las personas practican el coito, ni usan juguetes, ni realizan prácticas que impliquen la penetración de la vagina, pero como mencionaba; la vulva también se encuentra implicada en este síndrome, pudiendo existir un aumento de la sensibilidad dolorosa, sucede en situaciones como » El dolor vulvar persistente» y la «vulvodinia».

La vulvodinia implica padecer un dolor de más de tres meses de evolución, sin una causa clara que lo explique y que puede presentarse al simple contacto superficial, en ausencia de un estímulo doloroso. Este fenómeno se denomina alodinia.

Ante la presencia de dolor el deseo de intimidad sexual desaparece y se ve afectada la esfera erótica de la mujer. Actualmente disponemos de tratamientos que pueden solventar este problema.

Dentro de los OTC (productos sin receta médica ), es interesante saber que actúan únicamente sobre la sintomatología , no sobre la causa ( el descenso de estrógenos), pero pueden ser de ayuda . Un ejemplo son los lubricantes, que se deben poner con frecuencia y antes de la relación sexual.

Es importante que no contengan parabenos ni clorhexidina , que el PH oscile entre 3,5-5 y que la proporción de glicoles sea menor del 9,9% ( estos químicos afectan a los lactobacilos , aumentando la probabilidad de infección por Herpes, Cándida albicans y la presencia de vaginosis bacterianas.

las cremas hidratantes vaginales, son la primera línea de tratamiento para mujeres con sintomatología vulvovaginal que no deseen tratamiento tópico hormonal. Se deben aplicar 3 veces por semana y su efecto de hidratación dura 3 días aproximadamente.

En España se ha creado la escala Cervantes para medir el impacto de la menopausia en la calidad de vida de las mujeres, teniendo en cuenta diferentes aspectos: la relación de pareja, el área relativa a la sexualidad, la percepción del estado de salud, la parte psíquica y el nivel de deterioro en la calidad de vida.

¿Qué intervenciones en los hábitos de vida pueden ayudar a amortiguar los síntomas que produce el descenso hormonal?

El abandono del tabaco es uno de los más importantes, la práctica de ejercicio físico regular y mantener la sexualidad activa, con o sin pareja. Existe una relación entre la práctica sexual y una ralentización en el adelgazamiento de las paredes vaginales y de la vulva, así como un mayor flujo sanguíneo que favorece la lubricación.

Centrémonos un poco en estos hábitos, para ver porqué son fundamentales, con independencia de que algunas mujeres sean candidatas a tratamientos más específicos , prescritos por un profesional de la medicina:

-la actividad sexual es de todos los hábitos , el que tiene mayor evidencia científica , ya que ayuda a mantener la flexibilidad, la elasticidad y la irrigación de vagina y genitales externos.

El abandono del hábito tabáquico mejora el estado vulvar y vaginal, en el sentido de que eliminamos el efecto vasoconstrictor de la nicotina , permitiendo que los vasos sanguíneos no vean tan reducido su calibre.

el sobrepeso y la obesidad, se correlaciona con cambios hormonales, alteraciones metabólicas y estados inflamatorios. Un índice de masa corporal superior a 27 está asociado a sequedad vaginal . El alcohol no tiene una relación directa , pero contribuye a la ganancia de peso, la distribución de grasa abdominal e inflamación.

¿Qué se puede hacer aparte de tener en cuenta estos hábitos y acudir a las revisiones ginecológicas y a los profesionales de la salud cuando sea preciso?

Comunicar a la pareja los cambios que se están percibiendo, es importante para adecuar los ritmos y las prácticas sexuales al momento vital. No compartirlo conlleva en ocasiones un distanciamiento; no es infrecuente que la pareja pueda pensar que ya no es deseada, o sencillamente no comprenda del todo lo que sucede.

En relación con esto último, muy especialmente en las relaciones heterosexuales, invito a los hombres a informarse sobre esta etapa de la vida y sus cambios.

El estudio CLOSER (método de evaluación de la afectación de los síntomas , en el que participaron mujeres en la etapa menopausica y sus parejas) ha puesto de manifiesto que el 28% de las mujeres, no comunicaban a su pareja la primera vez que experimentaron molestias en la intimidad sexual; la principal causa estaba asociada al temor a ser desplazadas debido a la asociación errónea de menopausia y vejez, y la segunda causa era la vergüenza.

Otro aspecto fundamental es evitar la contaminación de discursos no profesionales, en los que se asume que necesariamente todas las mujeres tienen que encontrarse mal, o las tiene que suceder exactamente lo mismo. El cese de la producción hormonal sin duda produce cambios , pero estos no afectan con la misma intensidad a todas las mujeres, y un punto importante a destacar es el estado de salud y la vida sexual que ha mantenido la mujer antes de llegar a la menopausia. Por otro lado, tampoco todos los signos o síntomas que aparecen en esta etapa en el área genital se deben a la disminución de las hormonas sexuales, esto es importante tenerlo en cuenta para no pasar por alto otro tipo de afecciones o enfermedades.

Ante la presencia de síntomas o cualquier malestar es muy importante consultar con los especialistas que pueden ayudar con estas dificultades: profesionales de la ginecología, medicina de familia, sexología y terapia de pareja. Algunos estudios han demostrado que la mujer española tarda en solicitar ayuda.

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