Retomando la entrada anterior sobre la sexualidad en la menopausia; me gustaría comenzar señalando de nuevo, que este ciclo vital nos habla del fin de la capacidad reproductiva de la mujer, en ningún caso implica el fin del erotismo y las relaciones sexuales.
Vimos con anterioridad cómo se van produciendo cambios en el cuerpo, de instauración progresiva y con nivel de afectación diferente en cada mujer en función de multitud de factores.
Vayamos un poco más en profundidad, con el objeto de clarificar ideas no del todo ciertas o completamente erróneas, y ver que herramientas y posibles tratamientos existen en la actualidad; en el caso de que estos últimos sean necesarios.
Recomiendo la lectura de la entrada anterior para comprender bien lo que explico a continuación.
Aspectos importantes e ideas erróneas;
1– Los síntomas de sequedad, dolor en la vulva y en la penetración de la vagina, así como las infecciones urinarias de repetición; en ningún modo son algo irremediable producto “ de la edad”. Se pueden minimizar, ralentizar e incluso revertir con las medidas adecuadas.
Ante la presencia de estos síntomas no hay porque aguantar desplazando la vida erótica y las relaciones sexuales; más bien al contrario, se ha demostrado un enlentecimiento de los cambios que ocasiona el descenso de los estrógenos manteniendo una sexualidad activa.
Ahora bien, ¿cómo hacer si el dolor está presente y dificulta o impide tener encuentros eróticos?
Acudir a un profesional de la salud es una buena idea: tanto el ginecólogo como el médico de atención primaria, estudiarán tus circunstancias y estado de salud, prescribiendo de forma absolutamente individualizada lo que puede ayudarte.
Hablamos en la entrada anterior sobre lubricantes y cremas, pero existen mas opciones que se pueden prescribir en el caso de que los tratamientos tópicos resulten incómodos de aplicar por dolor u otras causas.
Resulta muy efectivo si se consulta al comienzo de los síntomas, independientemente de que la menopausia todavía no se haya instaurado. De hecho, comenzar el tratamiento de manera precoz es decisivo, no sólo en relación con la sexualidad, sino en aras de tener una buena calidad de vida. Los síntomas de picor y dolor en algunas mujeres ocurren con el roce de la ropa y en situaciones cotidianas al margen de la sexualidad.
Es muy importante hidratar la vulva durante toda la vida.
Otro aspecto fundamental es la responsabilidad en el autocuidado, que no atañe en exclusiva a la toma o aplicación del tratamiento en cada caso, sino en el establecimiento de hábitos de vida saludables como el abandono del tabaco o al menos la reducción, una dieta saludable y la práctica de ejercicio físico.
2– Si existe una pareja, seguir compartiendo una intimidad sexual placentera, en gran medida va a depender del conocimiento que se la proporcione sobre los cambios que se están produciendo. No es por tanto un asunto exclusivo de la mujer que ha entrado en la menopausia, a la pareja también le interesa y se ve implicada en el proceso.
¿Cuál es la causa de que este último aspecto resulte difícil para algunas mujeres?
Es indudable que el descenso de los estrógenos, progesterona y testosterona afectan a todas las mujeres, aunque cada menopausia es distinta. En ocasiones, puede ser complicado adaptarse a una nueva imagen frente al espejo, en especial si los cambios han sido muy bruscos, como sucede en la menopausia quirúrgica o tras un tratamiento oncológico, o bien cuando ocurre a una edad muy temprana – antes de los 40 años en la insuficiencia ovárica –
El cerebro está habituado a la imagen del self previo, y no le ha dado tiempo a procesar todo lo nuevo que acontece.
Volver a encontrar frente al espejo la sensualidad y la belleza en otro cuerpo que todavía no se conoce ni comprende, es un proceso nada fácil, y hacer partícipe de estos sentimientos a la pareja tampoco lo es.
En muchos casos la confusión entre menopausia y vejez, y la creencia de que el atractivo físico solo reside en la juventud, son escollos que hacen complicado abrirse al calor de la confianza.
3– Uno de los miedos que comentan algunas mujeres, tiene que ver con la creencia de que el vínculo de pareja está en riesgo al reducir la frecuencia de las relaciones sexuales; como ya comentamos, nada más lejos de la realidad, la pareja interpreta la opacidad y el alejamiento como haber dejado de ser objeto de deseo.
Veamos algunas causas del descenso de la actividad sexual:
-los niveles bajos de testosterona disminuyen la libido
-El deseo florece en situaciones de excedente de energía, y el descenso de progesterona favorece el insomnio afectando a la vitalidad
-La falta de estrógenos ocasiona en algunas mujeres atrofia vulvo vaginal (AVV), formando parte del síndrome génito urinario de la menopausia (SGM), lo que origina molestias e incluso dolor en los encuentros eróticos cuando son genitales.
-los cambios corporales, como la distribución de la grasa, pueden hacer dudar de su atractivo a algunas mujeres y hacer que se distancien.
Es muy útil solicitar asesoramiento sexológico o terapia de pareja si te encuentras con estas dificultades.
4-La creencia de que una vez que desaparece el deseo ya no regresa nunca, es otra idea equivocada.
El deseo se adormece en algunas situaciones vitales, pero no desparece.
Es muy importante conocer el significado exacto de las palabras que usamos : el encuentro erótico no es sinónimo de genitalidad, la genitalidad no tiene porqué ser siempre coital, el coito así como cualquier contacto o práctica genital no tiene porqué ir acompañada de orgasmo y el orgasmo no es la única sensación que nos proporciona placer en la intimidad de los cuerpos. Si tenemos en cuenta todo esto y nos escuchamos, podremos diferenciar sin no tenemos deseo sexual o si lo que no deseamos es «algo» en concreto.
Si el deseo ha descendido , La buena noticia es que se puede despertar e ir abriendo su apetito poco a poco.
Consulta con un especialista en sexología si te identificas con esta situación.
Dentro de este apartado, es interesante conocer que dentro del deseo sexual ( uno de los temas más complejos e interesantes en el ámbito de la sexología), podríamos hablar, y muy especialmente en el psicoerotismo femenino, de varios tipos de deseo: uno más automático , propio de relaciones o situaciones muy incipientes y novedosas, y otro que se va poniendo en marcha de modo gradual en el encuentro erótico , a medida que se va entrando por así decir en calor. Este último es propio de relaciones de largo recorrido.
De lo anterior se desprende que la situación relativa al vínculo de pareja, independientemente de la menopausia, siempre va a influir en el deseo sexual.
La energía sexual, conocida como líbido, tiene que ver con el impulso sexual, es decir, es algo parecido al hambre; sin embargo, el deseo son las ganas de estar con el otro, de tener intimidad, por tanto, es intencional y específico hacia una persona concreta.
En la menopausia baja la líbido por falta de testosterona . El descenso del deseo se ve influido por más cosas: estado del vínculo de pareja, presencia de síntomas físicos en la vulva y/o vagina, autopercepción del atractivo físico en la mujer ( no sentirse deseable), falta de comunicación en cuanto al tipo de sexualidad que se desea en ese momento vital, en el caso de que haya cambiado.
Si hay dolor en el coito o en la vulva , las prácticas sexuales que conlleven contacto en estas zonas van a generar rechazo . Es importante instaurar un tratamiento antes de volver a incorporarlas. De lo contrario, se reforzará el miedo al dolor y la falta de deseo.
Por otro lado, no quiero dejar de añadir que la sexualidad no representa el mismo valor para todas las personas, de tal modo que el descenso del deseo no tiene porqué significar un problema para todo el mundo.
Tratamientos y herramientas disponibles en la actualidad:
El tratamiento de la menopausia es un traje hecho a medida, de abordaje multidisciplinar y siempre debe ser prescrito y supervisado por profesionales de las áreas que precise la mujer.
Dónde se va a focalizar , o cómo se va a jerarquizar el tratamiento dependerá de la menopausia que presente una mujer en concreto, por ejemplo, si hay sintomatología vasomotora ( sofocos ) e insomnio , o alteraciones metabólicas que incrementen el riesgo cardiovascular, de por sí ya aumentado por la falta de estrógenos, quizá exista en este sentido una prioridad, lo cual no excluye en absoluto tratar otros aspectos que estén afectando en esta etapa de la vida.
En el contexto del síndrome génitourinario de la menopausia, las últimas guías profesionales de tratamiento constan de varios escalones, y para abordarlos es necesario tener en cuenta: la historia clínica y ginecológica, la historia sexual, los antecedentes de cáncer, los tratamientos efectuados previamente, la calidad de vida, el estado de la relación de pareja, las expectativas de la paciente, entre otros…
El primer escalón está conformado por los tratamientos que actúan sobre recetores de estrógenos en la vagina: terapia hormonal local. Está contraindicada en mujeres con antecedente de cáncer hormono dependiente.
El segundo escalón lo constituyen los humectantes (lubricantes e hidratantes vaginales), actúan sobre el síntoma, no sobre el descenso de estrógenos.
En el tercer escalón nos encontramos con la laserterapia y radiofrecuencia, tratamientos en los que se emplea energía, pero están limitados por los altos costes y la evidencia de seguridad a largo plazo.
El ospemifeno es un modulador de receptores estrogénicos pero no es un tratamiento hormonal, se administra vía oral. Se considera el tratamiento de primera elección para la atrofia vulvovaginal moderada-grave, en mujeres que no pueden o no desean tratamiento tópico; ya sea por el dolor en la administración o porque se trate de un preparado con hormonas y esté contraindicado, o lo rechacen por cuestiones personales .
Se pueden beneficiar las mujeres que han tenido un cáncer de mama, si ya están libres de enfermedad y han finalizado el tratamiento adyuvante.
Mejora la calidad de vida a partir de las 12 semanas de tratamiento.
La toma de decisión debe establecerse de forma compartida e informada en el ámbito de la relación médico-paciente para este tipo de tratamientos.

