No recuerdo a qué edad aprendí a leer; mis padres me han contado muchas veces mi temprana fascinación por los libros. Siendo muy pequeña, pedía que me compraran cuentos en los quioscos de la calle, cuando salíamos de paseo. A mi cabecita le bastaban las imágenes para inventar historias.
Luego descubrí el placer de la lectura, y ahora, con perspectiva, me doy cuenta que el principio de todo fue la atracción por contar y escuchar historias . En el fondo: leer , escribir , ver, bailar , escuchar… va de eso; de hacer llegar un relato que nos fascina para que atrape a otros , quienes le darán su propio significado.
En mi infancia el referente en cuestiones literarias, era mi padre. A menudo se sentaba en un sillón, con un libro entre sus manos, le recuerdo leyendo en voz alta las novelas en inglés para practicar el idioma.
A él le debo el amor por los libros y el tesón a la hora de embarcarme en un proyecto. Le dedico esta entrada.
Agatha Christie fue la protagonista de mis lecturas infantiles; me pasaba horas devorando las novelas de la editorial ”El molino negro”, las ilustraciones me resultaban sugerentes y hasta hipnóticas , expuestas tras el cristal del quiosco y actuaban de gancho para elegir cual iba a ser la siguiente de mi colección.
Tenía un ritual, consistía en recitar los títulos de todas las novelas de la escritora publicadas en la editorial; aparecían en la primera página de la novela. Señalaba con un punto las que ya tenía, orgullosa de haberlas leído, y luego me ponía a leer todo el listado, poniendo mucha atención en la dicción, como si fuera una presentadora de un programa de televisión.
Mi favorita, y la primera que leí fue “Diez negritos”, la he visitado varias veces y me sigue pareciendo una obra maestra.
Conforme fui ampliando mi universo literario, pasé de la novela negra a otro tipo de ficciones, entre ellas: la novela erótica, cuyo máximo exponente editorial era “la sonrisa vertical”. No mucho más tarde llegué al ensayo.
Nunca voy en busca de un libro concreto porque sí, más bien el libro me encuentra, haciéndome un guiño desde un escaparate o una estantería, a propósito de lo que me esté ocurriendo en ese momento.
Puestos a hacer confidencias, os voy a contar otro ritual: sólo los libros que he terminado los coloco en la estantería de mi mural en el salón, el resto se encuentran esperando en diferentes partes de la casa, sobre todo en la habitación, formando torres al lado del balcón.
Ahora que ya nos conocemos un poco más, voy a comentaros algunos libros que me han gustado; en todos ellos hay erotismo, sexo, amor…no siempre como tema nuclear, pero como no podría ser de otra manera, están presentes de un modo u otro en las historias que habitan los seres humanos.
Empecemos:
―El verano sin hombres. Siri Hustvedt
“La extrema relajación fomenta el placer y que la relajación es un estado de apertura casi completo ante cualquier cosa que pueda sobrevenir. También supone irreflexión”.
Una novela deliciosa, sobre el erotismo y la feminidad en diferentes momentos del ciclo vital.
―Diario de un seductor. Sören Kierkegaard
“Detrás del mundo real en que vivimos, en un fondo lejano, hay otro mundo que guarda con el real una relación similar a la que existe entre la escena teatral y la escena de la realidad, barruntada a través del arte escénico”.
Ensayo sobre la seducción del filósofo danés, inspirado en su relación con Regine Olsen. Manipulación, teatralidad y frustración se trenzan, siendo objeto de meticuloso estudio.
―La rendición. Toni Bentley
“la danza me había enseñado a sentir dolor a cambio de algo, dolor a cambio de belleza…las bragas sin entrepierna son en realidad pequeñas obras de arte, y el arte está obviamente en los detalles, o en la cuidadosa ausencia de detalles”.
Obra autobiográfica de la bailarina clásica Toni Bentley, en la que cuenta el descubrimiento de prácticas sexuales consideradas tabú, y lo que supuso cómo vehículo de trascendencia.
―El bosque de la noche. Djuna Barnes
“Es el ojo que utilizamos cuando miramos al ser amado en un lugar oscuro, y ella tarda mucho en llegar y viene de muy lejos. Nos sentimos desfallecer con el grosor de nuestra propia lengua al decirle: te amo”.
La historia transcurre en el París de los años veinte, en un ambiente circense, donde los personajes principales se relacionan desde el deseo salvaje y en ocasiones la desesperanza.
La poesía se desliza en la prosa de Djuna Barnes, contándolo todo sin despojarnos por completo de los velos.
―Marilyn Monroe y Arthur Miller. Christa Maerker
“Marilyn tiene una fotografía de Arthur Miller colgada en la pared de su casa y empieza a escribir cartas a Brooklyn, cautelosas y parcas, pero con una clara confesión: << la mayoría de las personas tienen un padre a quien admirar, pero yo nunca tuve a nadie así>>. Miller conmovido, contempla la letra…”
Un libro muy interesante y no tan conocido, sobre la historia entre la actriz y el dramaturgo. La periodista y crítica cinematográfica Maerker, a través de una extensa documentación, y adentrándose en los recovecos de la relación, relata la transformación de la esperanza al comienzo del idilio, al derrumbamiento de un sueño que se hace trizas.
―Durmiendo con chicos malos. Alice Denham
“Manhattan era un río de hombres fluyendo a mi puerta. Cuando me sentía sedienta bebía. Unos hombres fluían más rápidamente que otros, o con más caudal que otros, pero mi fin era el mismo: disfrutar”.
Alice Denham fue modelo erótica, chica playboy y reportera de prensa. Este libro constituye sus memorias en el Nueva York literario de los años cincuenta y sesenta. Efervescente y divertido.
―Las noches salvajes. Cyril Collard
“Del mismo modo que el perro siente quien le tiene miedo y con frecuencia le muerde, los amantes del arroyo, reconocen al que no está con ellos en cuerpo y alma, al que permanece aferrado a su mundo, por un gesto, una palabra, una mirada, una prenda, una determinada rigidez corporal”.
El alter ego del autor en la novela, es un cineasta bisexual, seropositivo en los tiempos duros de la pandemia del VIH. Enamorado de una modelo adolescente, la relación tiene la cualidad tormentosa de los que no tienen nada que perder, siendo la pasión el único bastión al que agarrarse.
―Tender is the night. Francis Scott Fitzgerald
“Después recordaría los momentos en los que se había sentido más dichosa. El primero era aquel en que ella y Dick estaban bailando y sintió cómo resplandecía su propia belleza junto a la figura alta y fuerte de él mientras flotaban, parecían estar suspendidos en el aire, como en un sueño divertido”
Retrato de la montaña rusa relacional entre Nicole y Dick; una pareja norteamericana, de vacaciones en la Riviera francesa en los años veinte, en plena “era del jazz”.
La historia habla también de la falsa opulencia, abocada más pronto que tarde, al hundimiento de una vida basada en un desenfreno tan deslumbrante como irreal.
―Delta de venus. Anaïs Nin
“no me había tocado. No necesitó hacerlo. Su presencia me había afectado de tal manera, que me sentía como si me hubieran acariciado durante mucho tiempo”.
Los relatos que conforman el libro, fueron escritos en 1940 por encargo de un coleccionista de libros. El erotismo y el placer rebosan con elegancia en cada cuento.
―La primavera romana de la señora Stone. Tennessee Williams
“De pronto, algo empezaba a suceder. No era algo que ella hubiese planeado, o deseado que sucediera, y sin embargo, estaba haciendo que sucediera. Sucedía bajo su dirección, porque fue ella quien hizo la seña con el pañuelo blanco: lo alzó y lo bajó rápidamente en el aire de la noche, y después envolvió con él dos pesadas llaves de hierro que daban acceso al palazzo…sonrió y en voz muy baja se dijo: mira, he detenido la deriva”.
En esta novela Tennesse Williams, filtra a través de la protagonista- Karen Stone- su miedo al declive, que para él conlleva la pérdida de la belleza y la juventud.
Karen Stone es una actriz que siente encontrarse en su declive profesional y acaba de perder a su esposo. Decide esconderse en Roma, alejada por completo de su vida anterior.
En la ciudad eterna conoce a Paolo…
―La seducción. Sara Torres
“Un mensaje de texto suyo solía dar más placer que esta realidad incómoda del cuerpo. Era más cercano que esta cercanía. Cuando la otra nos escribe imaginamos a alguien capaz de pronunciar lo mismo hablándonos muy cerca, con la voz baja y la piel de la rodilla atenta a nuestra mano”.
De cómo el proceso de seducción, con sus misterios y su secreto ritmo, nos hace conscientes de la fragilidad, y de cómo en un vano intento de traducir algo, lo transformamos en ficción en virtud de nuestra mitología.
―Jane Birkin. Diarios 1957-1982
“Otto Preminger el miércoles, no me entusiasma mucho la idea, es el tipo de casting que no paso nunca. América me asusta, Inglaterra ha sido gélida conmigo, yo quiero a Francia porque Francia me quiere a mí”.
Musa del swinging London; llena de talento e inseguridades que la hacen aún más fascinante, al acercarnos a su humanidad tierna, sensible y muy sexy.
―Querido capullo. Virginia Despentes
“la gente fea e inteligente siempre les dice a las chicas como yo en tono tristón <<la belleza es efímera >>. Como si el talento y la inteligencia lo fueran menos”
Género epistolar moderno a través de mails corrosivos entre Rebecca y Oscar. Atención a la ilustración de Chamo San: una mano tatuada con uñas pintadas de azul, sujetando un arma blanca que termina en la punta de una pluma.
―Recuerdo a todos mis amantes y cómo solían tocarme. Kerstin Thorvall”
“Durante mis años de juventud relativa tuve ocasión de vivir, no obstante, muchas semanas frívolas, de risitas tontas y discotecas en la estación veraniega de Alassio. Tenía yo poco más de cuarenta y despedía una pátina de febril atracción consecuencia de otra historia de amor fallida”.
Thorvall hace recuento de su pasado erótico en este libro, sin paliativos, atreviéndose a desafiar lo que supuestamente se espera del rol femenino alcanzado el ecuador de la vida – si es que eso existe -.
―Middlesex. Jeffrey Euginides
“Lefty había visto desnuda a Desdémona muchas veces, pero siempre en penumbra y nunca a la luz de la luna. Ella jamás se había desnudado así, encorvada y levantando los pies para descalzarse. Lefty siguió mirando y, cuando ella se despojó de la falda y logró sacarse la blusa por la cabeza, se quedó impresionado por la diferencia de aspecto que ofrecía su hermana, a la luz de la luna, dentro de un bote salvavidas. Resplandecía”.
Calíope ha vivido como mujer y como hombre, y va desvelando sus tránsitos poco a poco, como la oruga en la crisálida. El relato comienza con la migración de sus abuelos de Esmirna a Estados Unidos huyendo de la guerra entre Grecia y Turquía…
Hasta aquí por hoy querido lector , prometo continuar más adelante, compartiendo pequeños fragmentos de nuevas propuestas que me hayan cautivado .

